El tarado alimenticio, es un fenómeno actual, producido por las madres que no saben lidiar con los "exquisitos gustos" de sus hijos.
Como resultado, tenemos una casta de gente que no come cosas "porque no le gustan", aunque en su vida las haya probado o aunque disgustar de eso, atente contra el sentido común.
Podemos entender, si a una persona no le gustan el brocoli o las bruselas. Inclusive podemos entender a quien no soporta el pescado o los mariscos.
Empero, el apelativo de tarado alimenticio se aplica a esos energúmenos que no les gustan pongamos... el melón... o la sandía... o el pepino, sea de fruta o de verdura.
O pongamos algo como los palmitos, los espárragos, las alcachofas, o el repollo, o el chocolate, la fruta sin pelar, las ciruelas, las manzanas verdes, la cosa esa horrible en la carne (puede que sea grasa, nervio o cualquier otra parte de la carne que, en realidad, se vea "fea" y no se quiera ingerir), y un sinnúmero de cosas.
Mientras más alimentos se integren a la lista negra, más tarado alimenticiamente será el ente en cuestión.
A esta categoría se añaden todas esas personas que no superan su infancia, y que por tanto, no prueban cosas porque "no me gusta como se ve" o cualquier otra excusa. Usualmente el alimento no les parece visualmente, empero, puede ser el aroma, el color, o cualquier otra imbecilidad que se les ocurra usar como excusa.
¿¿Qué son realmente los tarados alimenticios??
Generalmente fueron malcriados de niños. En algunos casos sus padres eran de un esprecto muy poco variado de alimentación, y por consiguiente, limitaron las preferencias alimenticias de sus hijos.
Un tarado alimenticio, es una persona monótona: su alimentación es pobre, aburrida en sabores, colores, aromas y especias, y son una pésima elección a la hora de llevarlos a cenar, o a vivir contigo.
No es aconsejable perder tiempo intentando hacer que esta clase de energúmeno coma algo diferente, o pruebe nuevos sabores. Este tipo de persona es conservadora, y en general, tan reticente como ignorante de la cantidad de comidas que desecha alegremente en su estupidez oligoalimenaria.
Como terrorista culinaria, aconsejo evitar este tipo de personas, y jamás invitarlas a comer nuestros sabrosos dispositivos de destrucción arterial.
Son niños comiendo, mejor llevarlos a un Mcdonnals o a un BurgerKing o a cualquier otro lugar donde puedan comer como los cabros chicos que son. Esta ralea suele amar la chatarra, que coman esa basura y nos dejen, a los expertos culinarios, en paz.
Personalmente, vivo con uno y detesto cocinarle. Su estrechez en el ámbito de los sabores es repelente.
De todas maneras, como consejo general a los padres, favor enséñeles a comer de todo. Cada vez que usted lo malcría, porque es mucho trabajo hacer que coma bien, usted le está haciendo un daño.
Alimentar mal a los hijos es maltrato infantil. El terrorismo culinario no aprueba esta conducta.
Un aplauso por tu valentia de mamarte al famoso ente tarado alimenticio. Go girl, usted la lleva!!
ResponderEliminarxD reconozco que de lo que mencionas, no me gustan ni los palmitos ni el pepino (el de las ensaladas, la fruta sí me gusta).
ResponderEliminarReconozco que soy más o menos mala con una variedad de frutas y verduras... comiéndolas, pásame una sacajugos (de esas que separan la pulpa del jugo) y preparo unos deliciosos (mi familia me mira raro por mis jugos de manzana con zanahoria, y una pizca de jengibre... pruébalo, es delicioso).
Lo que definitivamente no como: guatitas, riñones, acelgas y espinacas, cochayuyo y las pantrucas. De entre las cosas que me gustan, pero nadie más en toda mi familia come, están las coles de bruselas (maravillosas, en especial con mucho limón, o mayonesa casera).
Y al que no le gusta el chocolate no es un tarado, es una anormalidad de la naturaleza.
Todos somos mañosos... pero de cosas que ya habíamos probado... mi hija es una tarada alimenticia, pero igual termina comiendo, la desafío a una guerra de miradas Kung Fu y listo, ahí queda.
ResponderEliminarYo siempre digo: no hay nada que no me guste. Simplemente hay cosas que me gustan más que otras. Además, la preparación influye mucho: La zanahoria, por ejemplo, no me parece ningún gran aporte al mundo... pero una tortilla de zanahoria bien hecha puede ser fantástica. Las alcachofas, que me encantan, pueden quedar espantosamente fomes si las sacas directamente de una lata y no les haces nada decente...
ResponderEliminarCon todo, puedo entender a la gente que no le gusta alguna cosa. Todos tenemos derecho a decidir que es lo que nos gusta y que no. Lo que nunca he podido entender es a la gente que no prueba cosas nuevas. ¿Cómo vas a saber si te gusta o no si no lo pruebas ni una sóla vez? Eso es más que ser tarado, en mi opinión.
Sólo son más tarados esos que no comen algo por supuestas razones morales. !Qué insulto, mezclar la comida con ideologismos!