Al menos ese era el nombre de la receta que copié en mi cuaderno de recetas (¿no tienes un cuaderno de recetas? ¿que estas esperando para hacerte uno?), aunque mas bien resulta una tarta, y dudo que sea "gallega", pero bueh...
Se miden 300 gramos de harina, 200 de mantequilla y 1 huevo, mas sal y pimienta a gusto.
Y en esta parte ustedes dicen "pero que se volvió loca? eso lleva masa!!"
Así es, pero es una masa muy muy delgada. Obviamente este plato no es para servirlo con arroz, o con papas, sino con ensalada verde. Podría haber usado muchísimo menos mantequilla, pero tengo una guardada desde el año nuevo, producto de un error en el batido de crema =/.
Hice la masa, la dejé a un lado. Corté 3 cebollas finas, un pimiento verde (la receta decía 2 rojos, pero no tenía) y dos dientes de ajo. Los llevé a la sartén y los puse a cocer hasta que la cebolla comenzó a ponerse dorada. Usé unas 2 cucharadas de aceite de canola (aunque la receta dijiese oliva). Una vez que todo estuvo poniéndose dorado, agregué 3 tomates pelados y cortados en cuadritos, salpimenté y dejé que el tomate se ablandara un poco.
Agregué 2 latas de atún en agua y lo dejé a un lado. Tomé la masa y cuando digo que la dejé delgada, lo hice. La separé y con la parte principal forré un molde de torta de 30 cms, quedando aproximadamente 0.5 mm de masa uniforme.
La llevé al horno unos 15 minutos, la saqué, y cuando estuvo menos caliente, le puse la mezcla de atún. Hice una tapa con el pedazo de masa que me quedaba. Para tranquilidad de todos (por la dieta de su señoría), dejé la masa muy muy delgada, lo suficiente para que transparentara el mesón de la cocina. Con ella cubrí la "empanada" y lo llevé al horno.
Claramente, porción medida y mucha ensalada. Por la cantidad de carbohidratos, es una receta que haré muy eventualmente y se debe servir en una porción pequeña, acompañada de ensalada verde.
Y eso, una forma diferente de comer atún =3
Esop, saludos
sábado, 15 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
Las berenjenas, la familia y YO
Si hay algo que recuerdo, y que sé que odié toda mi niñez fue el olor de la cocción de las berenjenas.
Por tradición familiar, quizás traido de Ucrania, mi abuela y mis tíos y (para mi pesar) mi madre, cocinaban berenjena.
Y nadie nunca despotricó jamás contra la berenjena como yo.
Como todo niño, adolescente y adulto malcriado, jamás probé las dichosas berenjenas, así que tenía ese temor-odio infundado a algo que no quería probar y que "estaba segura", tenía que saber muy, muy mal.
La receta familiar es muy simple: para elegir una buena berenjena, tiene que tener la piel muy lisa y brillante, debe ser firme al tacto, de piel oscura uniforme y dar apariencia de frescura. Luego se pelan, se hacen cuadritos y se echan a cocer en una olla con tomates.
Sencillo, barato y con muy pocas calorías, lleno de bondades. Una berenjena tiene 25 kcal por 100 gramos, casi lo mismo que el apio o el repollo. Tiene pocos carbohidratos (entre 2.6 y 5 x 100 gramos, la literatura de inet es vaga, así que rectificaré cuando converse con el nutricionista)y es casi pura agua, pero está llena de potasio y otros minerales.
No recuerdo cuando probé la pasta de berenjena que hacían tíos y madre para compañar todo (en especial comidas y, eventualmente el pan). Posiblemente la probé primero como frito y lo encontré como el poroto verde (ejote, chaucha, etc.), luego me atreví con la pasta y finalmente, tuve que declarar que a pesar de todas mis reclamaciones infantiles, me gustaba el fruto negro.
La verdad, nunca he desaguado una berenjena, eso de ponerla en sal gruesa y que "bote todo lo malo". No me atrevo aún, quizás cuando la haga al horno. En mi mente, hacer que bote agua, hará que vote los minerales de la misma, así que me metí ese comentario del desagüe en el bolsillo de atrás y chao. Se me ocurrió hacerla y me tiré a la piscina, con todo.
Hice lo siguiente: pelé y corté en cuadros grandes una berenjena mediana. Pelé, corté en cuadros similares 2 tomates pequeños. Agarré una sartén y puse la berenjena ahí un par de segundos, me arrepentí, le puse unas cucharadas de caldo de pollo (ojo, no del comprado, del que se hace con pollo y se deja congelar para usarlo), le tiré el tomate y me fui a ver televisión.
Cuando volví y lo probé, no sabría describir mi cara. Me recuerda la pasta con bolognesa, pero de esas salsas bolognesas con tomate natural, la textura, el sabor... Y se me ocurrió ¿qué especie se llevará bien con la berenjena?
Mi familia le ponía eneldo (dill) al borcsh familiar, que llevaba tomate. Y me tincó, no se por qué, debe ser que me gusta el eneldo, seguro. Pero para no embarrarla, probé una cucharada, medio desconfiada mirando mi colección de especias (con temor al jengibre, le dije "prometo probarte si no resulta") y como sea, le puse eneldo...
Y sentí el "ALELUYA" en algún lugar de mi espalda.
La berenjena es sana, llenadora, tiene pocas calorías y se puede mezclar con muchas cosas. Me rendí a la tradición familiar, a mi manera, pero lo hice.
A ver si mañana le pregunto a mi Mamá la receta original.
Nota para el diabético: la berenjena tiene su poquitín de carbohidratos, el tomate también, una taza de la preparación (200 cc), debiera tener al menos 10 gramos carbohidratos, por lo que no es un plato de lechuga, pero al menos se puede comer caliente.
Otro punto a favor! la berenjena no sé por qué, pero satisface mejor que una fuente de repollo de misma calaña. A mí al menos, me sacia. Esta mezcla (o similar, ya le pido la receta a mi madre) en mi familia, se usa de guarnición o se come con el pan (o galletas de agua dietéticas y similares), y es lejos lo mas sano que la mantequilla, los embutidos y otras pestes.
Queda maravillosa como complemento del arroz (que los diabéticos pueden comer con limitaciones) y el eneldo le da un sabor que de alguna forma, recuerda a la mantequilla.
Aún hoy me pregunto por qué a nadie le gusta la berenjena. No la han probado, y seguro no han probado la mía.
Para mi pesar, a mi oso no le gustó... (como todo nomas) así que a intentarlo de nuevo.
Por tradición familiar, quizás traido de Ucrania, mi abuela y mis tíos y (para mi pesar) mi madre, cocinaban berenjena.
Y nadie nunca despotricó jamás contra la berenjena como yo.
Como todo niño, adolescente y adulto malcriado, jamás probé las dichosas berenjenas, así que tenía ese temor-odio infundado a algo que no quería probar y que "estaba segura", tenía que saber muy, muy mal.
La receta familiar es muy simple: para elegir una buena berenjena, tiene que tener la piel muy lisa y brillante, debe ser firme al tacto, de piel oscura uniforme y dar apariencia de frescura. Luego se pelan, se hacen cuadritos y se echan a cocer en una olla con tomates.
Sencillo, barato y con muy pocas calorías, lleno de bondades. Una berenjena tiene 25 kcal por 100 gramos, casi lo mismo que el apio o el repollo. Tiene pocos carbohidratos (entre 2.6 y 5 x 100 gramos, la literatura de inet es vaga, así que rectificaré cuando converse con el nutricionista)y es casi pura agua, pero está llena de potasio y otros minerales.
No recuerdo cuando probé la pasta de berenjena que hacían tíos y madre para compañar todo (en especial comidas y, eventualmente el pan). Posiblemente la probé primero como frito y lo encontré como el poroto verde (ejote, chaucha, etc.), luego me atreví con la pasta y finalmente, tuve que declarar que a pesar de todas mis reclamaciones infantiles, me gustaba el fruto negro.
La verdad, nunca he desaguado una berenjena, eso de ponerla en sal gruesa y que "bote todo lo malo". No me atrevo aún, quizás cuando la haga al horno. En mi mente, hacer que bote agua, hará que vote los minerales de la misma, así que me metí ese comentario del desagüe en el bolsillo de atrás y chao. Se me ocurrió hacerla y me tiré a la piscina, con todo.
Hice lo siguiente: pelé y corté en cuadros grandes una berenjena mediana. Pelé, corté en cuadros similares 2 tomates pequeños. Agarré una sartén y puse la berenjena ahí un par de segundos, me arrepentí, le puse unas cucharadas de caldo de pollo (ojo, no del comprado, del que se hace con pollo y se deja congelar para usarlo), le tiré el tomate y me fui a ver televisión.
Cuando volví y lo probé, no sabría describir mi cara. Me recuerda la pasta con bolognesa, pero de esas salsas bolognesas con tomate natural, la textura, el sabor... Y se me ocurrió ¿qué especie se llevará bien con la berenjena?
Mi familia le ponía eneldo (dill) al borcsh familiar, que llevaba tomate. Y me tincó, no se por qué, debe ser que me gusta el eneldo, seguro. Pero para no embarrarla, probé una cucharada, medio desconfiada mirando mi colección de especias (con temor al jengibre, le dije "prometo probarte si no resulta") y como sea, le puse eneldo...
Y sentí el "ALELUYA" en algún lugar de mi espalda.
La berenjena es sana, llenadora, tiene pocas calorías y se puede mezclar con muchas cosas. Me rendí a la tradición familiar, a mi manera, pero lo hice.
A ver si mañana le pregunto a mi Mamá la receta original.
Nota para el diabético: la berenjena tiene su poquitín de carbohidratos, el tomate también, una taza de la preparación (200 cc), debiera tener al menos 10 gramos carbohidratos, por lo que no es un plato de lechuga, pero al menos se puede comer caliente.
Otro punto a favor! la berenjena no sé por qué, pero satisface mejor que una fuente de repollo de misma calaña. A mí al menos, me sacia. Esta mezcla (o similar, ya le pido la receta a mi madre) en mi familia, se usa de guarnición o se come con el pan (o galletas de agua dietéticas y similares), y es lejos lo mas sano que la mantequilla, los embutidos y otras pestes.
Queda maravillosa como complemento del arroz (que los diabéticos pueden comer con limitaciones) y el eneldo le da un sabor que de alguna forma, recuerda a la mantequilla.
Aún hoy me pregunto por qué a nadie le gusta la berenjena. No la han probado, y seguro no han probado la mía.
Para mi pesar, a mi oso no le gustó... (como todo nomas) así que a intentarlo de nuevo.
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