Si hay algo que recuerdo, y que sé que odié toda mi niñez fue el olor de la cocción de las berenjenas.
Por tradición familiar, quizás traido de Ucrania, mi abuela y mis tíos y (para mi pesar) mi madre, cocinaban berenjena.
Y nadie nunca despotricó jamás contra la berenjena como yo.
Como todo niño, adolescente y adulto malcriado, jamás probé las dichosas berenjenas, así que tenía ese temor-odio infundado a algo que no quería probar y que "estaba segura", tenía que saber muy, muy mal.
La receta familiar es muy simple: para elegir una buena berenjena, tiene que tener la piel muy lisa y brillante, debe ser firme al tacto, de piel oscura uniforme y dar apariencia de frescura. Luego se pelan, se hacen cuadritos y se echan a cocer en una olla con tomates.
Sencillo, barato y con muy pocas calorías, lleno de bondades. Una berenjena tiene 25 kcal por 100 gramos, casi lo mismo que el apio o el repollo. Tiene pocos carbohidratos (entre 2.6 y 5 x 100 gramos, la literatura de inet es vaga, así que rectificaré cuando converse con el nutricionista)y es casi pura agua, pero está llena de potasio y otros minerales.
No recuerdo cuando probé la pasta de berenjena que hacían tíos y madre para compañar todo (en especial comidas y, eventualmente el pan). Posiblemente la probé primero como frito y lo encontré como el poroto verde (ejote, chaucha, etc.), luego me atreví con la pasta y finalmente, tuve que declarar que a pesar de todas mis reclamaciones infantiles, me gustaba el fruto negro.
La verdad, nunca he desaguado una berenjena, eso de ponerla en sal gruesa y que "bote todo lo malo". No me atrevo aún, quizás cuando la haga al horno. En mi mente, hacer que bote agua, hará que vote los minerales de la misma, así que me metí ese comentario del desagüe en el bolsillo de atrás y chao. Se me ocurrió hacerla y me tiré a la piscina, con todo.
Hice lo siguiente: pelé y corté en cuadros grandes una berenjena mediana. Pelé, corté en cuadros similares 2 tomates pequeños. Agarré una sartén y puse la berenjena ahí un par de segundos, me arrepentí, le puse unas cucharadas de caldo de pollo (ojo, no del comprado, del que se hace con pollo y se deja congelar para usarlo), le tiré el tomate y me fui a ver televisión.
Cuando volví y lo probé, no sabría describir mi cara. Me recuerda la pasta con bolognesa, pero de esas salsas bolognesas con tomate natural, la textura, el sabor... Y se me ocurrió ¿qué especie se llevará bien con la berenjena?
Mi familia le ponía eneldo (dill) al borcsh familiar, que llevaba tomate. Y me tincó, no se por qué, debe ser que me gusta el eneldo, seguro. Pero para no embarrarla, probé una cucharada, medio desconfiada mirando mi colección de especias (con temor al jengibre, le dije "prometo probarte si no resulta") y como sea, le puse eneldo...
Y sentí el "ALELUYA" en algún lugar de mi espalda.
La berenjena es sana, llenadora, tiene pocas calorías y se puede mezclar con muchas cosas. Me rendí a la tradición familiar, a mi manera, pero lo hice.
A ver si mañana le pregunto a mi Mamá la receta original.
Nota para el diabético: la berenjena tiene su poquitín de carbohidratos, el tomate también, una taza de la preparación (200 cc), debiera tener al menos 10 gramos carbohidratos, por lo que no es un plato de lechuga, pero al menos se puede comer caliente.
Otro punto a favor! la berenjena no sé por qué, pero satisface mejor que una fuente de repollo de misma calaña. A mí al menos, me sacia. Esta mezcla (o similar, ya le pido la receta a mi madre) en mi familia, se usa de guarnición o se come con el pan (o galletas de agua dietéticas y similares), y es lejos lo mas sano que la mantequilla, los embutidos y otras pestes.
Queda maravillosa como complemento del arroz (que los diabéticos pueden comer con limitaciones) y el eneldo le da un sabor que de alguna forma, recuerda a la mantequilla.
Aún hoy me pregunto por qué a nadie le gusta la berenjena. No la han probado, y seguro no han probado la mía.
Para mi pesar, a mi oso no le gustó... (como todo nomas) así que a intentarlo de nuevo.
A mi me gusta...pero es porque muy regodiona no soy.
ResponderEliminarUna vez hice, y tampoco le boté el agua. Para mí fué como comer zapallito italiano (que me encanta).
Quiero probar la que tú haces...
Empieza a poner recetas nomás, todo por la vida sana y de sabor rico, que la buena vida y la poca verguenza ya no es saludable.